Calder y Miró

Calder-Miró bajo la mirada de un fotógrafo español

place
Galería BAT-Alberto Cornejo
Calle de María de Guzmán, 61 - 28003 Madrid
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Miró y Calder, los artistas que rompieron la guitarra, dejan una herencia de reflexiones que no podemos ignorar; una nueva filosofía universal que tiene al Cosmos como centro y al hombre como parte; y una advertencia: quien no se adapta con tino y humildad a su circunstancia, debe destruirse para que prosiga lo demás. La larga historia de embelesos debe terminar.

La última vez que Joan salió a pasear por el jardín de Son Abrínes, apenas podía andar. Ayudado por David, su nieto preferido, y por Josefina, la esposa de David, descendió con gran dificultad las escaleras que conducían a la explanada inferior y allí se detuvo a contemplar que conducían a la explanada inferior y allí se detuvo a contemplar el mar. Yo observaba desolado su silueta, erguida a duras penas. Sus frágiles cabellos alborotados daban a su cráneo nevado un aíre adusto y digno. Me acerqué para observar su rostro. Sus ojos azules, soñadores y profundos como siempre, observaban el mar con expresión de asombro. Pasamos varios minutos en silencio hasta que Joan alzó el brazo y, señalando al mar, susurró un ¡ah puñeta! que pareció un adiós.

Sin prisas y bromeando, regresamos a la casa. Llegados al umbral nos detuvimos y Joan se quedó mirándome en silencio unos instantes. Me pareció que esbozaba una sonrisa pero no dijo nada. Yo, apenas acerté a balbucear un hasta pronto mientras la puerta se cerraba.

Fue la última vez que vi a Miró.

Alfredo Melgar, 2014