Vincenzo Castella

Il Giardino era tanto bello che lei ebbe paura dell'Inferno

place
F2 Galería
Calle del Doctor Fourquet, 28 - 28012 Madrid
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El título de la exposición podría llevar por mal camino. Está tomado de una narración breve de Clarice Lispector, escritora rebelde de monólogos interiores. Sentada en un exuberante Jardín botánico, aún afectada por el encuentro torpe con un ciego en un autobús, Ana, la protagonista de Amore, “descubre que es la parte fuerte del mundo”, percibe la opresión de los límites de la moral y de la existencia burguesa, que tiende a simplificar, reducir, controlar.

La naturaleza retratada en las fotografías y archivos de Vincenzo Castella es justamente la naturaleza coleccionada, crecida en cautividad, domesticada.

La sensibilidad moderna, desde el pensamiento científico del siglo XVII, a través del Romanticismo europeo, funciona por separación y por dualismo: por un lado, el sujeto, el hombre que observa, por otro la naturaleza, el objeto de observación.

Las modernas colecciones botánicas son inseparables de las rutas de comercio entre Europa y las colonias orientales o las americanas. Éstas representan todo el entramado perverso entre colonialismo y conocimiento científico. También el museo moderno está basado, precisamente, en la relación de la naturaleza con el arte y con la historia, neutralizadas en el nombre de las ciencias naturales.

Pero la ciencia moderna no es una disciplina neutral. La división entre cultura y naturaleza es uno de los dualismos fundamentales del pensamiento modernista: el proceso de objetivación está activo tanto en la idea de naturaleza (naturaleza-objeto), como en los procesos que crean las divisiones raciales (hombre-objeto). En estas fotografías, la relación sujeto-objeto es discutible por un máximo de cercanía, que incluso permite una visión de conjunto. La máquina fotográfica se sitúa en medio de las plantas. La lente crea un halo circular en torno al centro del enfoque, el Halo 22º, un fenómeno óptico que aparece cerca o en torno al Sol o a la Luna y a veces en torno a otras fuertes fuentes luminosas.

“Inventarios botánicos, fragmentos de naturaleza: ¿qué valor tiene la representación en la historia del arte? ¿Funciona todavía?” Sus fotografías tienden a anular la relación sujeto-objeto, unen trozos de realidad, aluden a lo que no se ve, crean un imaginario, sostienen la imaginación. Recurren constantemente a la ambigüedad típica del lenguaje poético, que permite duplicar el modelo de complejidad. Nacen en un tiempo y en una situación, para el presente y no para la eternidad.

Salvatore Lacagnina