José Antonio Hernández-Diez

JAHD Throwback

place
Galeria Freijo
Calle de Zurbano, 46 - 28010 Madrid
date_rangeDel al

Exposición individual de José Antonio Hernández-Diez (Venezuela, 1964) en Galería Freijo, en colaboración con Estrany-de la Mota Art Advisors.

José Antonio Hernández-Diez, tejedor de puentes entre Caracas y Barcelona, donde vive actualmente, rompe a través de su obra las fronteras entre lo global y lo local, entre lo industrial y lo manual, entre las high & low cultures, entre la ficción y la realidad. Con Dan Cameron en Cocido y Crudo, en 1994, se pudo ver su trabajo en el MNCARS: una gran instalación de patines hechos con chicharrones de cerdo (tocino), que hoy forma parte de la colección La Caixa.

Las obras que presentamos en esta muestra constituyen una lectura revertida de su trabajo (throwback), un recorrido a través de la creación artística de JAHD de los últimos 20 años. Este recorrido mantiene una característica común a gran parte de la obra de JAHD: el juego. Lo lúdico y lo ocioso, siempre teñidos de humor e ironía, están presentes en las piezas expuestas a través de objetos pertenecientes al mundo del ocio y lo cotidiano. Caminamos entre objetos agigantados o empequeñecidos, como si hubiéramos descendido al inframundo de "Alicia en el País de las Maravillas", y nos adentramos en un espacio escherniano de toboganes y arquitecturas fantásticas, un lugar repleto de imaginería proveniente de la mecánica, incitándonos a una carrera, como indica el título de una de sus piezas, "Contra la muerte". Se trata de un mundo en el que convergen la cultura pop, la urbana y la intelectual. Unas zapatillas deportivas (sneakers) deletrean los apellidos de una serie de "Pensadores" y filósofos; una uña postiza gigante, posada sobre una gran hoja de lija, hace referencia a la actriz de cine "B" Soledad Miranda, como estereotipo femenino, al tiempo que evoca esculturas futuristas o mobiliario de los años 60; unos toboganes metálicos simulan las escaleras mecánicas de un centro comercial como foco de la sociedad de consumo.

Su propio método de trabajo, en el que colaboran diferentes especialistas y se emplean técnicas de producción industrial, refleja el contexto actual. JAHD representa de esta manera la era postindustrial, un momento de aceleración, de consumo y producción en masa. Este proceso de extrañamiento, de conversión de un objeto familiar en algo desconocido, lo consigue no solo a través de la desfiguración de un objeto, sino también mediante la sobredimensión, jugando con la escala de los propios objetos. Estos objetos adquieren diferentes significados: una cuchara no solo transporta al espectador a un entorno rutinario y familiar, sino que también, al doblarla, adquiere un aura callejera, de espacios habitados por la drogadicción.

Así, su obra podría identificarse con el término de lo siniestro, das Unheimliche, descrito por el propio Sigmund Freud como aquello que no es “realmente nada nuevo, sino más bien algo que siempre fue familiar [...] y que se tornó extraño”. Este extrañamiento, esta apropiación desfigurada, esta descontextualización disfuncional de diversos objetos de nuestro día a día convierten al espacio expositivo en un patio de recreo fantástico e inquietante, en una especie de Rastro alienígena o en un taller mecánico surrealista, donde el artista nos exige mirar con ojos de niño, extraterrestre o soñador.

Jessica Janeiro Obernyer
Historiadora del arte