Sheroanawe Hakihiiwe

Thororo nasipe re u no wawe wawe

place
Galería Elba Benítez
Calle de San Lorenzo, 11 - 28004 Madrid
date_rangeDel al

"Voy caminando por entre la laguna, este es un lugar tranquilo, lleno de vida, donde siempre hay agua, aquí venimos en familia a pescar peces pequeños, me detengo a escuchar a los pájaros, hay mucha paz, no se escuchan ruidos de gente trabajando ni personas hablando. Me siento a observar cómo llegan los chácharos a tomar agua en manada o a la anaconda sumergirse lentamente y desaparecer en el agua. La luz del sol se cuela entre los grandes árboles de la selva y descubre un mundo diferente: el de los insectos, las pequeñas larvas, orugas, mariposas, hormigas o gusanos que están por todos lados. El señor de este lugar es Thororo nasipe, el sapo gigante que mientras canta su cuello se infla como un globo, todos lo escuchamos y respetamos, este sapo no se come. Y siempre está feliz cantando en este lugar."

Sheroanawe Hakihiiwe

El trabajo de Sheroanawe Hakihiiwe se relaciona con la observación de lo que lo rodea y con una revisión constante de las tradiciones de su pueblo. Su particular interpretación de la flora y fauna de la cuenca hidrográfica del alto Orinoco se mezcla con componentes culturales y personales, creando diferentes capas de lectura y posibilidades de acercamiento a una obra que van desplegándose desde su cotidianidad hasta los complejos entramados mágico-religiosos, cosmogónicos y culturales propios del pueblo Yanomami. El artista habla a través de su obra desde el orgullo y, simultáneamente, desde el miedo a la pérdida de la memoria de su pueblo, del espacio en el que habitan y de sus creencias. Estos constituyen una herramienta de resistencia frente al proceso devastador de destrucción de todo lo que conoce.

En sus dibujos y pinturas sobre papel hay un despliegue de líneas delicadas y formas sintéticas, por lo general, la repetición de un mismo símbolo cubre en gran parte la superficie del formato. Esta estrategia compositiva desarrollada por Sheroanawe, la de llenar el espacio o soporte con símbolos, tiene como referente la manera en que los Yanomami utilizan la pintura en sus soportes naturales: las cestas y los cuerpos. No obstante, su obra tiene un carácter muy propio, extrañamente distante y cercano a la vez al colectivo al que pertenece. En pocas ocasiones la paleta cromática que utiliza supera los dos o tres colores, utilizados puntualmente de una manera elegante y muy sencilla.

Este gran archivo vivo, en construcción, intenta preservar una memoria a través de una pulsante inquietud artística, estética y racional; los dibujos y pinturas están planteados como un vínculo de entendimiento y cercanía entre nosotros los nape (extranjeros) y los Yanomami.

Luis Romero, Galería ABRA Caracas